La insaciable ambición de Enhamed

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Enhamed, junto a su perra Gayla. Arcadio Suárez
  • Enhamed, junto a su perra Gayla, ayer en CANARIAS7. Arcadio Suárez

    La competitividad es un rasgo acusado en la personalidad de Enhamed. En su repaso a la participación en los Juegos Paralímpicos de Londres paladea la satisfacción de haber logrado tres medallas (dos platas y un bronce), pero no duda en asumir que, tras las cuatro oros de Pekín, no alcanzó su mejor nivel en la piscina.

David Ojeda/canarias7.es. Enhamed llegó el pasado jueves a Gran Canaria para reposar después de la extenuante preparación para los Juegos. En su mente está reposar, pero es un descanso activo. «En principio me planteo estar seis semanas de descanso. Pero estoy reflexionando mucho, cuando vuelva al trabajo tocará planificar muchas cosas que tengo en la cabeza», contó el nadador invidente en su vista de ayer a CANARIAS7.

El deportista grancanario, que compite bajo la bandera del Metropole, no quedó satisfecho al completo de sus resultados en Londres, muy alejado de la gloria que había alcanzado en Pekín cuatro años atrás. Por ello, se plantea qué realidades debe afrontar para estar en el estado más óptimo posible pensando en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro en 2016. «Valoro muy seriamente el entrenar fuera de España. El Comité Paralímpico nos trata muy bien, pero debe haber algo de reflexión cuando se confronta el dato de que los 58 metales de Pekín hemos bajado a 42 en Londres», sostiene.

Enhamed estima que España no ha alcanzado un nivel de progresión adecuado en los últimos años, todo lo contrario que ha sucedido con sus competidores más relevantes. «Estados Unidos, Ucrania y China han mejorado muchísimo y nos superaron en muchas ocasiones. Hay que pensar por qué sucede eso. Creo que lo más probable es que busque nuevos métodos de entrenamiento fuera. Siempre que consigues medalla lo celebras como un éxito. Pero yo, como todos los deportistas, siempre quiero más. Quiero volver a disfrutar de los mejores resultados posibles», se sincera.

No obstante, Enhamed está feliz. «Deseaba volver a respirar el aire de Gran Canaria. Llevar a  Gayla – su perra– a correr por la playa, porque no me la pude llevar a Londres. Los estados emocionales que se viven en un evento de estas características le influyen mucho», expone.

A pesar de que en Londres no obtuvo la recompensa que esperaba antes de partir hasta la Villa Olímpica, el nadador grancanario se humaniza cuando vuelve a hacer balance de los resultados: «Cuando obtienes una medalla no eres muy consciente de lo que supone en ese momento, pero cuando transcurre el tiempo lo asimilas y te das cuenta de que está siendo una carrera deportiva muy completa», dice.

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