El fútbol español para ciegos vuelve a escucharse. Después de años convulsos, de un silencio incómodo y de un descenso que dolió mucho, la selección nacional ha recuperado el pulso. Y lo ha hecho con autoridad, ilusión renovada y un objetivo claro: volver a estar entre los mejores de Europa.
El pasado verano, en Cracovia, España firmó una actuación incontestable. El regreso de varios veteranos fue el punto de inflexión para arrasar en el Europeo B y recuperar el sitio perdido en la élite continental. Ahora, con el ascenso bajo el brazo, el reto es mayor. En agosto, en Estrasburgo (Francia), competirá en el Europeo absoluto con una doble meta, luchar por las medallas y asegurar una plaza para el Mundial de 2027 en São Paulo.
El camino ya ha comenzado. Durante cuatro días, el Centro de Alto Rendimiento de Madrid ha sido el escenario de la primera concentración del año. Un punto de partida para marcar las líneas de la temporada y empezar a construir el equipo que representará a España en una de las citas más exigentes del ciclo paralímpico.

Mezcla de veteranos y jóvenes
El seleccionador, Julián Martín, mantiene la columna vertebral que conquistó el Europeo B en 2025. Un bloque sólido, experimentado y competitivo, liderado por nombres propios como Antonio Jesús Martín ‘Niño’, máximo goleador del torneo, Adolfo Acosta, Miki Sánchez o Sergio Alamar. Junto a ellos, jugadores como Javi Serrato, Álvaro Gómez-Cambronero y Javier Lozano, además de dos jóvenes talentos llamados a marcar el futuro: Joel Sánchez y Andrés Herrero. En la portería, una terna de garantías formada por Jonathan Ramírez, Alberto García y Miguel Úbeda.
No pudieron estar presentes, pese a figurar en la convocatoria inicial, Juan José Pancho, Unait Sánchez y el guardameta Daniel Barrenechea. El equipo lo completaron los ayudantes Antonio Ruiz, Ceferino Sánchez y Francisco Javier Martínez, piezas clave en el día a día del equipo.
“Estamos todos muy contentos y con muchas ganas de trabajar. El cuerpo técnico nos ha marcado las bases y el calendario de cara al Europeo. Hemos tenido tres días de doble sesión y una séptima antes de volver a casa. Ha sido una concentración muy completa, con trabajo de campo con balón, pruebas físicas y sesiones de fuerza en el gimnasio”, ha explicado ‘Niño’.

La selección recupera su nivel competitivo
A sus 43 años, el malagueño sigue siendo sinónimo de gol. Un delantero con el instinto intacto y un líder natural que ejerce de puente entre generaciones. Su experiencia resulta clave en un vestuario que mezcla veteranía y juventud a partes iguales.
“Estamos recuperando la competitividad en la selección. Hay veteranos como Adolfo y yo; otros como Miki y Alamar, que ya tienen experiencia internacional; y jóvenes que mejoran cada día y que, más pronto que tarde, llevarán el peso del equipo, como Andrés, Joel o Unait. También contamos con defensas contundentes como Serrato y Álvaro, jugadores con mucha calidad como Pancho, Julio Sánchez, Moisés González o Alfonso Párraga, y una gran nómina de porteros. Es una gran noticia, porque el seleccionador tendrá que pensar mucho para hacer la lista final”, ha apuntado.
El contexto ya no es el mismo que hace unos años. España ya no parte como favorita indiscutible, pero vuelve a ser respetada. En Estrasburgo se medirá a siete selecciones de nivel: Francia, Inglaterra, Turquía, Italia, Alemania, Rumanía y Grecia. En teoría, los tres primeros parten como favoritos, pero España ha demostrado que puede competir de tú a tú.
“El panorama ha cambiado. Antes acudíamos al Europeo como claros candidatos al título. Ahora vamos a ser competitivos y a dar guerra. No somos los grandes favoritos, pero ningún rival estará cómodo enfrentándose a España. Hay que trabajar mucho, estar unidos y dejar que la competición y la suerte nos coloquen donde merecemos”, ha comentado.
El premio es mayúsculo. Los tres primeros clasificados del Europeo obtendrán billete directo para el Mundial de 2027 en São Paulo, una cita clave en el camino hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. España vuelve a soñar, pero lo hace con los pies en el suelo, el balón bien controlado y el sonido de la ilusión resonando de nuevo en cada entrenamiento.
