Los deportistas, entre la frustración y la incertidumbre

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Manuela Rodríguez, responsable del servicio de Psicología del Comité Paralímpico Español, analiza el impacto del Covid-19 en los deportistas.

Jesús Ortiz / dxtadaptado.com

Su teléfono móvil echa humo y las sesiones ‘online’ no cesan. Manuela Rodríguez ha trasladado el despacho a su casa y se multiplica estos días para ayudar a canalizar la ansiedad y los miedos de los deportistas de élite desde la declaración del estado de alarma por la pandemia del coronavirus. La responsable del servicio de Psicología del Comité Paralímpico Español desde 2010 analiza el impacto del Covid-19 en estos deportistas, que como el resto de la población se encuentran confinados en sus hogares.

“Estoy en contacto permanente con ellos, atiendo desde la distancia a través de Skype para hacer un trabajo constante. Son personas mentalmente fuertes, que saben rendir bajo presión, pero en estos momentos me transmiten impotencia, frustración, rabia y, sobre todo, incertidumbre”, ha asegurado. Algunos lo llevan mejor gracias a su experiencia, otros se muestran más alarmados y la gran mayoría teme el impacto del desentrenamiento.

Esta situación de aislamiento por el coronavirus ha supuesto un frenazo en seco a su temporada y ante el cierre de Centros de Alto Rendimiento, piscinas, pistas de atletismo o pabellones, los deportistas se las ingenian para ejercitarse en sus domicilios. “Aunque el presidente del COI, Thomas Bach, insiste en que se van a celebrar, con la situación actual para ellos resulta difícil mantener sus objetivos deportivos como una prioridad. Está la dificultad del entrenamiento en casa, hay deportes que no pueden hacer la misma preparación que venían haciendo antes, por ejemplo, un nadador se ve forzado a un entreno diferente porque no toca agua”, ha explicado.

Rodríguez, que desde 1992 trabaja con deportistas de alto rendimiento, se muestra algo más preocupada por aquellos que aún no tienen el billete para los Juegos porque se han cancelado numerosas pruebas. “Hay muchos que están pendientes de clasificarse, de establecer marcas mínimas o de disputar preolímpicos. El que ya tenga plaza depende de lo que ocurra con los Juegos, pero los que no la tienen son los que están más inquietos. Eso supone un extra de urgencia, de presión, de agobio y de no poder prepararse en buenas condiciones”, ha recalcado.

La psicóloga del CPE cree que estos deportistas, habituados a enfrentarse a momentos difíciles, pueden estar más preparados para sobreponerse a este escenario. “La travesía por la adversidad que han hecho en función a su discapacidad, a intentar adaptarse, a integrarse, a volverse más flexibles, siempre es un punto a favor en el sentido de que por situaciones peores han pasado y lo han superado. Pero no olvidemos que son deportistas de élite y les afecta todo igual que al resto, si no pueden entrenar ni lograr sus objetivos aparece esa frustración”, ha comentado.

Y, ¿cómo se consigue que mantengan la motivación cuando no tienen competiciones a la vista, no pueden prepararse bien y no saben si los Juegos se celebrarán? “Los psicólogos estamos para que este problema no signifique un empeoramiento de manera global del estado anímico, trabajo intensamente para que mantengan una actitud positiva, no bajen la guardia, no se rindan y sigan luchando hasta donde haga falta, siempre que las circunstancias se lo permitan”, ha añadido.

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