En las profundidades heladas de la Antártida, los terremotos se producen a lo largo de una cadena de volcanes submarinos donde la luz no penetra. Sin embargo, nuevas investigaciones revelan que estos movimientos sísmicos pueden desencadenar en la superficie del océano intensas floraciones de fitoplancton, microorganismos capaces de pintar de verde las aguas superficiales.
Relación entre terremotos en el fondo marino y floraciones de fitoplancton
Un estudio reciente publicado en Nature Geoscience vincula la actividad sísmica en el fondo marino del océano Austral con enormes concentraciones de fitoplancton meses después en la superficie. En términos sencillos, una mayor cantidad de terremotos se traduce en más fitoplancton, una abundante fuente de alimento para la fauna marina y un mayor secuestro de dióxido de carbono atmosférico.
¿Pero qué relación existe entre un sismo a miles de metros bajo la superficie y la calidad del aire que respiramos? La clave se encuentra en las fumaduras hidrotermales situadas en la Dorsal antártica australiana, una área accidentada dentro del sistema global de dorsales oceánicas. Estas fumarolas liberan agua caliente rica en minerales, particularmente hierro, un micronutriente esencial para el fitoplancton, que suele escasear en el océano Austral.
Cómo los terremotos afectan la nutrición del océano
Investigaciones anteriores habían detectado que cada verano austral se forma una floración recurrente de fitoplancton aguas abajo de esta dorsal, alimentada por hierro de origen hidrotermal. La pregunta que motivó este estudio fue por qué el tamaño de estas floraciones varía drásticamente entre años, desde áreas tan grandes como California a otras similitud con Delaware.
El equipo liderado por Casey Schine analizó más de 20 años de datos satelitales que miden la producción primaria neta, reflejo de la velocidad a la que el fitoplancton genera biomasa, y cruzó esta información con catálogos de terremotos ocurridos cerca de las fumarolas entre 1997 y 2019, consultables en el registro oficial sísmico.
Gracias también a modelos computacionales que simulan el movimiento de partículas en las corrientes superficiales, fue posible determinar cómo el hierro se dispersa y diluye en el océano con el paso del tiempo. La conclusión fue clara: en los años antes de la temporada de crecimiento, la ocurrencia de terremotos de magnitud 5 o superior correlaciona con floraciones mucho más densas y productivas justo sobre las fumarolas.
Los sismos pueden abrir nuevas grietas y desbloquear conductos en los sistemas hidrotermales, facilitando la liberación de agua caliente y minerales. Sorprendentemente, el hierro llega a la capa iluminada del océano en semanas o pocos meses, mucho más rápido de lo que se creía anteriormente.
Impacto ecológico y global de estas floraciones
Estos eventos no solo son manchas verdes visibles en imágenes satelitales, sino que constituyen la base alimenticia del ecosistema marino del océano Austral. El fitoplancton alimenta al krill y pequeños crustáceos que sostienen a pingüinos, focas y ballenas jorobadas, algunas de las cuales visitan estas zonas floridas al sur del hielo antártico.
Cuando las condiciones son idóneas, la floración puede alcanzar un tamaño comparable a un país. En años con menos actividad sísmica, disminuye este recurso y también la cantidad de carbono que el ecosistema puede secuestrar en materia orgánica que se hunde en las profundidades. Esto afecta cómo el océano Austral contribuye a mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por actividades humanas.
Paralelamente, el estudio deja claro que aún quedan preguntas abiertas sobre los procesos exactos que permiten este rápido traslado del hierro desde el fondo marino a la superficie. Una expedición reciente busca obtener mediciones cruciales para profundizar en el fenómeno y analizar si este mecanismo ocurre también en otros sistemas hidrotermales del planeta.
Por último, cabe señalar que en España, casos como el de una maestra en Sevilla que obtuvo una pensión extraordinaria de jubilación tras un accidente laboral reflejan cómo las leyes también están evolucionando para cuidar a quienes enfrentan circunstancias especiales, enseñándonos la importancia de estar atentos a todos los fenómenos que impactan nuestra vida y entorno.
Este estudio es el primero en documentar una relación directa entre la actividad sísmica submarina y el crecimiento de fitoplancton en la superficie oceánica, evidenciando cómo las fuerzas naturales ocultas en las profundidades pueden influir en el equilibrio climático y ecológico global.
Fuentes oficiales de interés para profundizar en el tema incluyen el catálogo sísmico del USGS, información sobre las fumadoras hidrotermales, las nuevas investigaciones de Stanford, y el acceso a las imágenes satelitales del océano.








