En una pista del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, el sonido ligero del volante se ha convertido en la banda sonora de la esperanza. Entre raquetas livianas y desplazamientos calculados, pacientes con lesiones medulares descubren que el bádminton no es solo rehabilitación física, es una forma de reconstrucción vital, emocional y, en muchos casos, una puerta abierta a un futuro deportivo inimaginable antes del ingreso.
Lo que comenzó como una actividad integrada en las sesiones de rehabilitación física y ocupacional ha crecido hasta convertirse en un espacio donde se recupera algo tan esencial como la propia identidad. El bádminton se ha convertido en un aliado inesperado para quienes tratan de reencontrarse con su cuerpo. El deporte les ofrece una meta tangible, un espacio donde el progreso se nota día a día. La pista se transforma en un lugar donde la soledad hospitalaria se diluye. Allí se comparten dudas, avances, risas y frustraciones.
Historias que nacen entre raquetas
Entre esas historias destaca la de Maya Alcaide, una de las jóvenes perlas del bádminton paralímpico español. Cordobesa, 16 años, categoría WH2 -deportistas en silla de ruedas-, ya sabe lo que es subir al podio internacional: bronces en los torneos de Indonesia y República Checa, y una plata en Perú. Su camino, sin embargo, empezó muy lejos de los focos. Nació con espina bífida y quedó en silla de ruedas a los 13 años tras su novena operación.
“Tenía tiempo para probar todo tipo de deportes, y justo antes de que me dieran el alta se celebró el Internacional de Bádminton de Toledo. Unos chicos me invitaron a entrenar y ahí empezó todo”, recuerda en el documental ‘El bádminton como esperanza y oportunidad’.
Lo que entonces fue curiosidad terminó convirtiéndose en pasión. “Era un reto a nivel económico y por la distancia, pero me motivó mucho. Es un deporte muy inclusivo, quería conocer a personas con todo tipo de discapacidades y sentirme parte de ese círculo”, dice. Cada día se siente mejor en este deporte, con ambición, ilusión y ganas de seguir mejorando para escalar posiciones entre las mejores del mundo.
Otro de los nombres propios que nacieron en esta pista es el onubense Paco Motero, hoy referencia española en la categoría WH1. Su historia comienza tras un accidente de moto que lo dejó ingresado en Toledo. “Mi caso fue peculiar porque teníamos una rutina marcada: rehabilitación por la mañana y tardes libres. Yo me bajaba al gimnasio, donde había una variedad de deportes, y un día un monitor empezó a tirarnos volantes. Mi novia, que ahora es mi mujer, me dijo que probara el bádminton, yo en mi vida había cogido una raqueta”, relata.
Aquel contacto torpe se convirtió en un vínculo inmediato. “Me enganchó rápido. Empecé a entrenar con Miguel Ángel Polo, coordinador del bádminton adaptado, y la mejora fue enorme. Perdía más que ganaba, pero ese nivel de exigencia me supuso un reto. Jamás pensé en conseguir medallas. Venía de cero”, añade. Hoy presume de numerosas medallas internacionales. Este año logró un subcampeonato de Europa individual y un bronce continental en dobles masculino.

Un centro que impulsa talento y transforma vidas
El fenómeno del bádminton en Toledo no ha pasado desapercibido para la Federación Española. Su presidente, Andoni Azurmendi, subraya la importancia del hospital en este crecimiento: “Es una referencia mundial en recuperación funcional y psicológica. Aquí se potencia el deporte para que los pacientes puedan construir una nueva vida. Y tenemos la suerte de contar con técnicos muy preparados gracias a la Federación de Castilla-La Mancha. Poco a poco este deporte está tomando mucha fuerza en el centro. Muchos pacientes que nunca habían jugado ahora compiten a nivel internacional y ganan medallas”.
La federación y las instituciones trabajan en un proyecto clave: la creación en Toledo de un Centro de Alto Rendimiento para deportistas con discapacidad, un salto que situaría a España al nivel de los países más potentes, donde estas instalaciones son habituales. “Sería la guinda al trabajo que ya se está haciendo. Supondría más recursos, más material, nuevas metodologías y una motivación extra para los jugadores”, señala Azurmendi.
El mejor momento del bádminton español
Los frutos son evidentes. El bádminton adaptado vive en España uno de los mejores momentos de su historia. En el último Campeonato de Europa, disputado en Estambul, la selección firmó una actuación histórica: seis medallas, una plata y cinco bronces, la mejor cosecha nacional en esta competición. Entre los protagonistas brilló el granadino Iván Segura, con tres bronces en la categoría SH6 para deportistas de baja estatura.
Este éxito confirma el nivel ascendente de un deporte que ya no es solo herramienta terapéutica, sino cantera de logros internacionales. Para muchos pacientes del Hospital Nacional de Parapléjicos, el bádminton se ha convertido en el lugar donde se recupera mucho más que movilidad: se recupera identidad, autoestima, comunidad y, en algunos casos, incluso un proyecto de vida.
