En la tarima del Hotel Hualing de Tiflis, bajo la luz que convierte cada intento en un examen sin margen de error, Montse Alcoba dejó escapar un gesto de frustración que no lograba ocultar ni siquiera el peso de las dos medallas de plata colgando de su cuello.
La deportista catalana regresaba al escenario continental con ilusión renovada. Cuatro años después de proclamarse subcampeona de Europa en ese mismo lugar, volvía a Georgia con la sensación de que aún tenía algo más que decir. Y lo dijo, aunque no exactamente como había imaginado.
Logró dos medallas de plata en la categoría Legend -reservada a deportistas de 45 años o más- tras firmar un mejor levantamiento de 112 kilos en el Campeonato de Europa de halterofilia o powerlifting paralímpico. Un resultado valioso, pero que dejó en ella un sabor agridulce.

Dos nulos en la competición
El primer intento fue a 108 kilos. La barra subió, pero los jueces decretaron nulo. Un inicio incómodo para una levantadora que venía de semanas positivas tras batir el récord de España en la categoría de -86 kilos con 116 kilos.
En el segundo intento pidió 112 kilos. Esta vez, la concentración fue absoluta. Se acomodó en el banco, agarró la barra con determinación y empujó con fuerza. La barra subió limpia, levantamiento válido. En el tercer intento solicitó 115 kilos, pero volvió a llegar el veredicto de los jueces: nulo. Ese fallo le cerró la puerta a la medalla en la clasificación total. Terminó cuarta.
Sin embargo, la categoría Legend sí le reservaba un lugar en el podio. Dos platas que reconocían su esfuerzo y su trayectoria. Aun así, la sensación no era de celebración plena: “Estoy cabreada porque me dan nulo porque dicen que levanto el culo, pero las caderas no se mueven. Sé que arqueo bastante la espalda. Al final son apreciaciones de los jueces, no es un problema de fuerza, a veces te favorecen y otras te perjudican. No es la competición que me había planteado”.
Montse conoce bien el equilibrio entre deporte y vida cotidiana. Profesora de educación especial, madre de dos hijos y levantadora del Club de Pesas Terrassa, su regreso a la élite ha sido una lucha contra el reloj y las responsabilidades. En su historial figuran, además, un diploma en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 y dos subcampeonatos europeos, el primero en Berck-sur-Mer en 2018 y el segundo en Tiflis en 2022.
El equipo español cerró el campeonato europeo con otra historia de resistencia. La extremeña Loida Zabala volvió a desafiar cualquier pronóstico. Compitiendo en la categoría de -73 kilos, la deportista cacereña logró dos medallas de plata con un mejor levantamiento de 105 kilos, además de batir el récord de España.
Lo hizo mientras continúa su lucha contra un cáncer de pulmón en estadio IV con metástasis en cerebro, hígado y riñón. A sus 38 años sigue viajando, compitiendo, levantando barras y buscando nuevos objetivos. Sigue, sencillamente, viviendo. Y mientras empuja la barra hacia arriba, levanta esperanza.
