En la halterofilia paralímpica todo dura unos segundos. La barra desciende hasta el pecho, se detiene, y luego asciende con la precisión de un gesto entrenado miles de veces. Pero en el caso de Loida Zabala, cada levantamiento contiene algo más que técnica y fuerza: contiene tiempo ganado y resistido.
Era septiembre de 2024 en París. En la Arena Porte de la Chapelle, la extremeña completaba tres intentos válidos mientras convivía con un diagnóstico: cáncer de pulmón incurable. Aquel día no habló de límites y lanzó un deseo: “Pese a mi enfermedad, me gustaría revalidar el título de campeona de Europa”. Año y medio después, el deseo toma forma en Tiflis (Georgia).
Este domingo volverá a tumbarse bajo la barra en el Hotel Hualing, el mismo escenario donde conquistó el oro continental en 2022. Tiene 38 años y un cáncer avanzado con metástasis en cerebro, hígado y riñón. Pero también tiene una determinación intacta, algo que no aparece en los partes médicos.
En octubre pasado, en el Mundial de El Cairo, batió el récord de España en -67 kilos al levantar 105 kilos apenas unos días después de sufrir ataques epilépticos. Ahora competirá en la categoría de 73 kilos. El cambio no es solo estratégico, es consecuencia del tratamiento. La medicación la obligó a subir de peso corporal y, con ello, a enfrentarse a nuevas rivales.
Nueva categoría, misma ilusión
“Tenía muchas ganas de volver a disfrutar de un Campeonato de Europa. El último fue en 2022 y tengo muy buenos recuerdos cuando conseguí el oro. Hoy en día es una situación muy distinta, ahora con la medicación del cáncer tuve que subir de categoría y las compañeras no serán las mismas, pero estoy incluso más motivada porque ya el hecho de seguir viva es algo que valoro muchísimo y me hace sentir muy afortunada”, ha explicado.
No es una frase retórica. En su caso, competir no es una obligación profesional, es una celebración. Cinco Juegos Paralímpicos contemplan a la cacereña, que sigue mirando al futuro con la misma claridad con la que fija la barra antes de un intento. Los Ángeles 2028 aparece en el horizonte como una meta posible, como una promesa que se construye repetición a repetición. Antes, el reto del Europeo. Ya cuenta en su palmarés con cuatro medallas continentales: oro en categoría junior en Kavala (Grecia), bronces en Aleskin (Rusia) 2013 y Berck Sur Mer (Francia) 2018, y oro en Georgia 2022.
“Mi sueño es subir al podio, y algo que tengo claro, es que daré toda mi alma en la tarima”, ha añadido. Su entrenador y seleccionador nacional, Óscar Sánchez, confía en su discípula: “Esta vez vamos a competir en una categoría superior para tener más opciones de clasificación a los próximos Juegos de Los Ángeles. Los entrenamientos han ido muy bien y está lista para sacar su mejor versión”.
Un regreso con energía
En Tiflis no estará sola. A su lado competirá Montse Alcoba, levantadora del Club de Pesas Terrassa y símbolo de las segundas oportunidades. El lunes entrará en escena en la categoría de 86 kilos. Llega en un momento dulce: hace apenas unas semanas firmó 116 kilos en el Campeonato de España, que supone récord nacional.
Su trayectoria ha sido intermitente, pero siempre intensa. Cada regreso la ha hecho más consciente, más estratégica y fuerte. A los 44 años, compite también contra el tiempo, la conciliación y la exigencia cotidiana. Es profesora de educación especial, madre de dos hijos y deportista de élite en los márgenes del reloj.
“He bajado las sesiones de entrenos de ocho a tres semanales, pero son mucho más efectivas y me están dando muy buenos resultados”, ha comentado. Continúa bajo las órdenes de Toni Vallejo, el técnico que la llevó a los Juegos de Tokio 2020, donde logró diploma paralímpico. Doble subcampeona continental -plata en Berck-sur-Mer 2018 y en Tiflis 2022-, regresa a Georgia ilusionada.
“Estoy con muy buenas sensaciones y esperanzas. Mi ambición y las ganas de mejorarme a mí misma son una motivación. El objetivo es siempre lanzarte a lo más alto del podio, pero cualquier metal tendría el mismo valor. También sueño con ir a otros Juegos en los que, además podría tener a mi familia en las gradas, y sería el colofón al trabajo bien hecho”, ha recalcado. El Europeo no contará esta vez con el canario David Gómez, baja de última hora por problemas de salud.
