Susana Rodríguez: «A 2021 le pongo un 9,5 porque siempre se puede aspirar a más»

Año mágico el que ha completado la deportista española, ganando en triatlón junto a su guía Sara Löehr el oro en los Juegos de Tokio, en el Mundial de Abu Dhabi, en las Series Mundiales de Leeds y en las Copas del Mundo de A Coruña y Alhandra. En atletismo, con Celso Comesaña, fue diploma paralímpico y plata en el Europeo en 1.500 metros.

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Susana Rodríguez junto a sus guías Sara Löehr y Celso Comesaña. Fotos: Triathlon y CPE

Ha sido su año, una temporada mágica que llevará grabada a fuego. El deporte le debía una a Susana Rodríguez cuando allá por 2008 decidió guardar las zapatillas de correr durante un par de años tras quedarse sin ir a los Juegos de Pekín pese a tener marca mínima en atletismo. Una puerta se le abrió con el triatlón, que no ha parado de compensar a esta deportista de corazón indomable. La gallega ha rubricado un año espectacular, en el que se ha colgado el oro en los Juegos de Tokio, en el Mundial de Abu Dhabi, en las Series Mundiales de Leeds y en las Copas del Mundo de A Coruña y Alhandra (Portugal).

No conforme con ello, también hizo historia al convertirse en la primera española en competir en dos disciplinas en unos mismos Juegos, siendo diploma en los 1.500 metros, prueba en la que ganó una plata en el Europeo de Polonia. “A 2021 le pongo un 9,5 porque siempre se puede aspirar a más, si quieres seguir ahí arriba, hay que mejorar cosas. Ha sido un año excelente en lo deportivo, todos los esfuerzos que has hecho durante toda una vida han salido muy bien. Para mí no existe la perfección, pero he conseguido alcanzar todo a lo que aspiraba”, recalca.

Nada le ha frenado hasta convertirse en emblema del deporte paralímpico español, ni siquiera una cardiopatía detectada a comienzos de 2020. Desde entonces, un desfibrilador portátil y un holter bajo la piel han sido los nuevos compañeros de entrenos de esta médica de profesión. “Fue duro cuando me lo comunicaron, hubo días en los que no sabía si podría seguir en triatlón hasta que tuvimos los estudios genéticos. Por suerte, no era el tipo de neuropatía incompatible con la práctica deportiva. Eso sí, tuve que llevar hasta el extremo de la seriedad todo lo referido a hidratación, descanso o medicación. Tomo unos fármacos llamados betabloqueantes, que para los deportistas son difíciles de tolerar incluso en dosis pequeñas, aunque el confinamiento me ayudó a acostumbrarme”, cuenta.

Susana Rodríguez y Sara Löehr entrando a meta en los Juegos de Tokio. Fuente: Triathlon

El temor se apoderó de ella al principio, aunque supo gestionarlo gracias a la psicóloga deportiva María Martínez. “El miedo era continuo, cuando nadaba en aguas abiertas era terrible. Decidí que si quería ganar en Tokio no podía pasarme la natación pensando en que, si me pasaba algo, no habría nadie que me ayudase en el agua. El trabajo con María me ha sido muy útil, de vez en cuando aparece una situación que me genera angustia, pero tengo una serie de planes de emergencia que me ayuda. Ahora puedo dar mi 100% en los entrenamientos y sin miedo”, asegura.

Con la cardiopatía, el camino hacia los Juegos Paralímpicos fue más duro de lo esperado porque tuvo que adaptarse y modificar hábitos. “Llevar un desfibrilador al principio era una carga grande, pero lo asumí como una compañía más y hasta le puse de nombre ‘Boom’, para que fuese algo menos frío -ríe-. En cuanto al holter, un pequeño aparato en el tórax, me lo colocaron en julio de 2020 porque el mes anterior tuve una arritmia en casa. Es una herramienta que me da tranquilidad”, dice. Pese al dolor que causaba, ese mismo día ya estaba corriendo en el gimnasio, al día siguiente hizo 80 kilómetros en bicicleta y 48 horas después nadó en la piscina. No había tiempo que perder, Tokio era un desafío mayúsculo.

Arropada por su entrenador Luis Piña, por sus guías Sara Löehr y Celso Comesaña, fisioterapeutas, psicóloga y equipo de Cardiología del Hospital de Santiago, Susana llegó a la cita magna más fuerte que nunca. En unas exigentes condiciones en el ‘infierno’ de la Bahía de Odaiba, la viguesa ofreció su mejor versión junto a la catalana Löehr, sus ‘ojos’ en competición: “Estaba un poco nerviosa hasta que nos sentamos en el pontón y nos metimos en el agua. Nadé muy bien y al acabar la natación Sara me dijo que íbamos primera, algo que no esperaba porque nadar es lo que más me cuesta. Eso me dio confianza para el resto de la prueba, que resolvimos de forma brillante. Jamás olvidaré el momento del podio, ahí empiezas a darte cuenta de lo que has hecho”.

Sara Loehr y Susana Rodríguez en el podio con la medalla de oro. Fuente: CPE

Sin apenas descanso, 24 horas más tarde estaba en los tacos de salida para disputar los 1.500 metros T11 y llevarse un diploma. “Me hizo mucha ilusión el doblete, me apetecía mucho, fue una pasada. Lo que más me gusta del triatlón es correr y hacerlo en un estadio olímpico fue mágico, y encima lo compartí con Celso, una persona clave para que en estos cinco últimos años haya podido mejorar mi nivel deportivo y ser mejor triatleta”, subraya.

Sus guías han sido pilares en su crecimiento este curso: “Me aportan tranquilidad y estabilidad. Con Celso puedo trabajar en Vigo de manera continuada con él, así que seguiremos juntos, todavía no me ha pedido el divorcio -ríe-. Y con Sara me siento a gusto, me da confianza porque trabaja de lleno por el mismo objetivo”. Con la triatleta barcelonesa también ganó en noviembre el campeonato del mundo, que supone el cuarto título mundial para Susana. “Era una carrera especial pues quería cerrar un círculo en Abu Dhabi. Volver allí, que fue donde nos topamos de golpe con la pandemia y donde disputé mi primer triatlón desde que me diagnosticaron la cardiopatía, era algo que iba a generar algunas emociones. Eso valió más que la medalla”, confiesa.

Este año no solo ha sido portada de la revista Times, no ha parado de recibir reconocimientos y premios, aunque como buena madridista, reconoce que el saque de honor en el Santiago Bernabéu fue especial. “Me vine tanto arriba que se me fue volando el zapato”, dice entre risas la gallega, que ya piensa en nuevos retos y en rendir al máximo nivel en 2022. Sus objetivos, mantener su corona en el Mundial de triatlón, que se celebrará otra vez en Abu Dhabi, y competir en el campeonato del mundo de atletismo en Kobe (Japón).

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