Álvaro del Amo, un ascenso silencioso desde el círculo de lanzamiento

El atleta madrileño se consagra en la élite mundial en las pruebas de peso y disco en categoría F11 para deportistas ciegos. Debutará en Tokio en unos Juegos Paralímpicos: “He trabajado duro porque quiero morder chapa”, dice.

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El madrileño Álvaro del Amo competirá en Tokio en lanzamiento de peso y de disco F11.

Con la bola de acero o con el disco, ya sea en la jaula o en el círculo de lanzamiento, Álvaro del Amo se está labrando un hueco en la élite mundial del atletismo en categoría F11 (deportistas ciegos). El suyo ha sido un ascenso silencioso fruto del trabajo, el empeño, la paciencia y la constancia. A los 31 años acaba de alcanzar su primera madurez atlética, aún le quedan muchas cosas por pulir, pero los resultados ya asoman, como demostró en el pasado Europeo en Bydgoszcz (Polonia) con un bronce. Afronta ahora su desafío más grande, los Juegos Paralímpicos de Tokio, en los que espera estirar el brazo hasta el infinito para cazar una medalla.

De niño ya mostraba buenas dotes para este deporte cuando siempre quedaba entre los mejores en las Olimpiadas Escolares de Madrid. “Se me daba bien lo de tirar, pero en la adolescencia me decanté más por el fútbol y aparqué el atletismo”, comenta el madrileño, que nació con retinosis pigmentaria, enfermedad de carácter generativo que se agudizó a partir de los 18 años: “Solo veo luces y sombras”.

En 2014, cuando empezó a trabajar en la venta del cupón de la ONCE, volvió a reencontrarse con el lanzamiento tras conocer a Alfonso Fidalgo, atleta que dejó una estela imborrable con cinco oros y una plata en tres participaciones en Juegos Paralímpicos (Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sídney 2000), así como con varios títulos de campeón del mundo y de Europa. El leonés le animó a unirse a sus entrenamientos y enseguida se dio cuenta de que su futuro estaba ahí, en la jaula. El círculo se convertiría en su nuevo mundo. Al lado de su referente quiso aprender, crecer, ser el mejor.

“En mi primer año fui subcampeón de España y eso fue un estímulo para querer continuar. Le estoy muy agradecido a Alfonso porque aprendí mucho de él con la técnica en mis comienzos. Él ya hace tiempo que se retiró, pero mantenemos una buena amistad y a veces me da consejos para progresar. Es un ejemplo a seguir, ojalá pueda algún día tener la mitad de su palmarés. Alguna vez le digo que le quitaré el récord de España en disco, que está en 44.44 metros y me responde que le gustaría que fuese yo”, explica.

Esa barrera aún queda algo lejos para Del Amo, cuya marca personal está en 37.84 metros. “Apenas llevo desde 2018 tomándomelo más en serio, antes lo practicaba por fuerza bruta, no me dedicaba a ello como lo hago ahora, con una preparación de cinco o seis días a la semana. Sé que tengo margen de mejora, cada año se nota la progresión”, recalca. En esa eclosión mucho ha tenido que ver la figura de su hermano y guía Roberto. “Son mis ojos, la persona que siempre está ahí, es un lujo compartir este camino con él. Me entiende a la perfección, es el único que cuando tengo un mal día me sabe relajar, nos compaginamos bien y, nunca mejor dicho, confío ciegamente en él”, dice riendo.

Aunque destaca más como discóbolo, siendo cuarto en el ranking mundial, también aparece en el Top 8 en lanzamiento de peso, prueba con la que se estrenó a nivel internacional en el campeonato del mundo de Dubai 2019 con un séptimo puesto. “Aquí sí utilizo la técnica lineal porque el círculo es pequeño y tiene un escalón que no veo, para girar hay que tener equilibrio y una percepción perfecta de dónde te encuentras. Voy cada vez mejor con la bola y ya estoy en 12.74 metros”, apunta. El récord del mundo en su categoría lo tiene el valenciano David Casinos (15.51): “Es otra leyenda, uno de los más grandes”.

El atleta del CD Dromos ha dado esta temporada un giro importante a su trayectoria tras ganar un bronce en disco en el Europeo de Polonia y quedarse a las puertas del podio en peso siendo cuarto. “Es mi primer éxito internacional, me encontré eufórico lanzando. Lástima que en peso me quitaran la medalla por dos centímetros. Debo confesar que hasta hace muy poquito sentía miedo en el círculo, hasta que rompí esa barrera mental y me di cuenta de que valgo para este deporte. Estos resultados me han dado seguridad y confianza, es un impulso para el reto al que me voy a enfrentar”, afirma.

Llega a Tokio sin límite en sus aspiraciones y al acecho para hacer ese lanzamiento que lo consagre en el selecto club de los mejores. “Estoy con muchas ganas, se cumple un sueño y se ve recompensado el esfuerzo y las tardes de entrenamientos con lluvia y calor. Estoy para luchar mano a mano con los favoritos, he trabajado duro porque quiero morder chapa. Soy consciente de que las medallas estarán caras, pero pelearé con todo para traerme una a España. También soy realista y si logro un diploma en ambas pruebas será un gran premio. Lo que está claro es que ya nadie me quitará que he estado en unos Juegos Paralímpicos”, cierra Álvaro del Amo.

TEST TOKIO 2020. Conociendo a Álvaro del Amo

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