Como si de un guion perfecto se tratase, Susana Rodríguez volvió a escribir una página dorada en la historia del deporte paralímpico. La gallega, junto a su guía Sara Pérez, se proclamó campeona del mundo de triatlón paralímpico en la categoría PTVI para deportistas con discapacidad visual, sumando así su séptima corona mundial.
El escenario fue Wollongong, en la costa australiana, donde la deportista viguesa demostró por qué lleva años reinando sin oposición en su disciplina. El oro conseguido no es un triunfo más. Llega al final de una temporada impecable, pero también tras un año que no fue sencillo. En mayo, sufrió una arritmia que obligó a realizarle una ablación cardíaca.
Un contratiempo serio para cualquiera, pero que en su caso sirvió para dejar aún más patente su capacidad de superación. Lejos de frenarle, el obstáculo se convirtió en un trampolín para volver con más fuerza. Resiliencia y perseverancia no son palabras vacías cuando se habla de ella. Son pilares de una carrera que no deja de crecer.
Una pareja imparable
En Australia, la dupla española impuso desde el inicio un ritmo difícil de seguir, aunque, como ya es habitual, la natación fue la parte más delicada para Susana. Tras completar los 750 metros del segmento acuático, salía del agua con un minuto de desventaja respecto a la italiana Francesca Tarantello. Pero esa brecha era solo el preludio de una remontada orquestada con precisión quirúrgica.
La transición fue el punto de inflexión. A lomos del tándem, Susana y Sara -la barcelonesa que, con solo 16 años, ya fue olímpica en natación en Atenas 2004- iniciaron una persecución implacable. Los 20 kilómetros de ciclismo no solo sirvieron para neutralizar a Tarantello, sino para dejar claro que la hegemonía española seguía intacta. El dúo, que empezó a competir junto a principios de 2024, no ha hecho más que ganar desde entonces: dos campeonatos de Europa, dos títulos mundiales y el oro paralímpico en París.
Pero si hay un terreno donde la viguesa brilla sin competencia es en la carrera a pie. Tras bajarse de la bici, se calzó las zapatillas con una única intención: volar. Convertida en una locomotora imparable, devoró los cinco kilómetros finales con un ritmo inalcanzable. La distancia con Tarantello creció sin piedad, mientras Anja Renner, la alemana que acabaría tercera, quedaba ya muy atrás.
Finalmente, cruzaron la meta con un tiempo de 1:04.42. La victoria fue incontestable: casi dos minutos por delante de la italiana y más de tres sobre la alemana. El séptimo oro mundial es otro capítulo brillante en una carrera de leyenda. Invicta desde hace más de un año, Susana Rodríguez sigue siendo, sin discusión, la Reina Midas del triatlón: todo lo que toca, lo convierte en oro.
En Australia, otros dos españoles consiguieron medallas: bronces para Dani Molina en categoría PTS3 (discapacidades físicas significativas) y para Nil Riudavets en PTS4 (discapacidades físicas moderadas).
