Hay trayectorias que parecen improbables hasta que alguien las recorre. La de Emilio Redondo empieza lejos de la nieve, en los terrenos agrícolas de su familia en Villacañas (Toledo), donde el verano cae seco sobre los campos de pistachos, almendros y olivos y donde la nieve pertenece más a las postales que al paisaje cotidiano. Desde allí, entre jornadas de trabajo en el campo, el toledano llegó hasta Cortina, la perla de los Dolomitas, para competir en unos Juegos Paralímpicos de Invierno.
En su debut en la gran cita, llegó hasta los cuartos de final del snowboard cross en la categoría SB-LL2 -para deportistas con amputación tibial-, donde terminó su recorrido tras una manga exigente frente a algunos de los mejores riders del circuito.
Hace seis años, en julio de 2020, una mañana que regresaba de trabajar del campo, un vehículo impactó contra él cuando se dirigía a casa. Su pie izquierdo quedó gravemente destrozado. Los médicos intentaron salvarlo, pero finalmente tuvieron que amputarlo. Lo que parecía el final de una etapa terminó siendo el inicio de otra.
En la ortopedia donde acudía para ajustarse las prótesis le pusieron en contacto con Jaime Hernández, entrenador de la esquiadora Audrey Pascual, quien este sábado ganó la plata paralímpica en el descenso. Fue entonces cuando Emilio retomó el snowboard y empezó a deslizarse por la nieve en la pista cubierta de Xanadú, en Madrid, casi como una prueba, pero el aprendizaje se convirtió pronto en un camino competitivo.
Su progresión fue rápida. El año pasado se proclamó campeón de la clasificación general de la Copa de Europa y esta temporada dio el salto a la Copa del Mundo, pasos que terminaron conduciéndolo hasta su estreno paralímpico.
Su estreno paralímpico
En la ronda clasificatoria firmó un primer descenso de 54.91 segundos y en la segunda bajada, menos fluida, marcó 59.60 y concluyó en la decimocuarta posición. En los cuartos de final, con el peto amarillo y el aliento de familiares y amigos en la grada, el rider de Villacañas aguardaba concentrado en el portillón de salida. A su lado, tres rivales asiáticos: el surcoreano Jehyuk Lee, el chino Qi Sun y el japonés Keiji Okamoto.
Emilio reaccionó rápido cuando se abrió el portillón, pero en el primer módulo perdió velocidad y quedó ligeramente descolgado del grupo. Intentó reaccionar, empujar la tabla y recortar distancias en el trazado, pero sus rivales mantuvieron un ritmo sólido y seguro. Ninguno falló y el español terminó cuarto en la manga, quedándose fuera de las semifinales.
Su aventura en Cortina, sin embargo, aún no ha terminado. Volverá a la pista en la prueba de banked slalom, donde cada rider realiza dos descensos por un circuito lleno de montículos, peraltes y curvas. Allí, en la suma de técnica y velocidad contra el cronómetro, tendrá una nueva oportunidad de seguir escribiendo una historia que empezó muy lejos de la nieve.
En la competición, la medalla de oro fue para el italiano Emanuel Perathoner, que se impuso en casa y cuya mujer es navarra. De hecho, actualmente reside en España. Perathoner ya había sido olímpico en Sochi 2014 y PyeongChang 2018, pero en 2021 sufrió una grave lesión: una ruptura que requirió cuatro cirugías y, finalmente, un reemplazo total de rodilla. En su debut paralímpico, demostró un claro dominio. La medalla de plata fue para el australiano Ben Tudhope, mientras que el bronce se lo llevó el coreano Lee.
