La sonrisa estaba ahí, como siempre. Pero esta vez tenía un aire distinto. En medio de la celebración, a Audrey Pascual se le escapaba también un gesto de contrariedad. Había logrado una medalla en su debut en unos Juegos Paralímpicos de Invierno, un logro enorme para cualquier deportista. Sin embargo, la madrileña sabía que el oro había estado a un suspiro. Apenas cinco centésimas.
En el Centro Alpino Tofane, en pleno corazón de los Dolomitas, firmó una espectacular bajada en el descenso de esquí alpino de Milán-Cortina 2026. Su tiempo la situó en segunda posición, solo por detrás de la alemana Ana-Lena Forster en la categoría LW12-2, reservada para deportistas que compiten sentadas.
La germana había marcado el listón con un crono de 1:25.79. Cuando llegó el turno de Audrey, la española se lanzó a por todas. La bajada fue limpia, valiente, recortando centésimas en cada sector. El oro parecía posible. Pero la nieve, caprichosa, le jugó una mala pasada en uno de los puntos clave del recorrido.
Dudas en una zona clave
“La pérdida de tiempo se ha producido en una zona que se llama la Grande Curva. Pensaba que la nieve me iba a aguantar más y entré con un poco de duda. Ahí me fui un poco baja de línea, la siguiente curva me costó y luego recuperé, pero el tiempo ya estaba perdido”, ha explicado la esquiadora tras la prueba.
El cronómetro confirmó lo que ya intuía: se había quedado a solo cinco centésimas de la victoria. Pese a la cercanía del oro, el resultado sigue siendo brillante. Con 21 años y en su primera participación paralímpica, logró la medalla número 44 de España en la historia de los Juegos Paralímpicos de Invierno. Un estreno que confirma el enorme potencial de la deportista madrileña.
“Ahora mismo siento esa rabia por haber estado tan cerca del oro. Pero son mis primeros Juegos y es el primer año que compito en esta disciplina. Sabía que podía hacerlo. La lucha ha estado entre la alemana y yo, me he quedado a nada y, obviamente, estoy súper contenta”, ha admitido.
El objetivo inicial, subir al podio, ya está cumplido. Sin embargo, la competición para Audrey no termina aquí. De hecho, la plata parece haber alimentado aún más su ambición. El lunes volverá a la pista para disputar el supergigante. Después llegarán otras oportunidades con la combinada, el gigante y el slalom. Cuatro pruebas más para seguir soñando.
“Como venía a por el oro, esta plata me da aún más rabia y más ganas de darlo todo. Voy a salir a por todas en el supergigante, porque sé que puedo hacerlo”, ha asegurado. La medalla ya está colgada del cuello. Pero la historia de Audrey Pascual en Milán-Cortina 2026 acaba de empezar. Y el oro la espera en la montaña.
