Pasaporte equivocado

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Siete deportistas españoles cuentan las ventajas que tendrían en los países donde sus disciplinas son más populares

Pasaporte equivocadomarca.com – Si Joel González fuera taekwondista coreano, Samsung o Toshiba pujarían para que figurara en su equipo de Liga. Si Verónica Boquete jugara junto a Abby Wambach en la selección estadounidense, contaría con un contrato federativo y pluses por objetivos de los que ahora carece. Si Borja Golán tuviera pasaporte inglés, no tendría que jugar en siete ligas europeas para financiarse. Son las servidumbres que padecen deportistas españoles de primer nivel mundial cuyas disciplinas carecen en nuestro país del reconocimiento que tienen en otros. Así son sus historias.

Emigrante para poder vivir del deporte rey
Vero Boquete tuvo que salir de España, un país donde el fútbol es el deporte rey pero su vertiente femenina no es ni profesional, para poder vivir de su gran pasión. Ha jugado en Estados Unidos —fue reconocida como mejor futbolista de la denominada mejor Liga del mundo—, Rusia y Suecia, país referente del Viejo Continente y donde lleva instalada dos años.

«Mis compañeras en Philadelphia no entendían cómo me tenía que comprar mis botas. Allí todo el mundo tiene contrato con una marca desde su época universitaria», destaca Vero. Y no miente.

A la otra orilla del charco una jugadora internacional tiene de por sí un contrato federativo (hasta 100.000 dólares), un contrato del club (ficha variable), un patrocinador deportivo (Adidas y, sobre todo, Nike se reparten el 90% del mercado) y una serie de pluses (objetivos, partidos jugados, goles marcados, participaciones en Camps, dietas) que en España son una auténtica utopía. En nuestra Liga no sólo hay futbolistas que pagan por jugar sino que el único dinero que una internacional recibe de la RFEF es la de 25 euros por día de concentración.

A pesar de las barreras, Vero no se cansa de luchar. Tiene su propia línea de ropa, su campus, su biografía y ha sido reconocida como quinta mejor futbolista de Europa. «Si fuera estadounidense, estoy segura de que habría estado nominada al Balón de Oro», comenta haciendo alusión al marketing que envuelve este galardón.

La crisis acabó con los paraísos mediterráneos
Con un palmarés que suma en los dos últimos años la plata de Londres, dos Euroligas de clubes, el título mundial de selecciones —al que se le sumó la designación como MVP—, Jennifer Pareja podía aspirar a mayores recompensas que la beca ADO que le corresponde por ser subcampeona olímpica (25.000 euros, que el año que viene ascenderán a 30.000 por el oro mundialista) y la «ayuda» que le ofrece su club, el CN Sabadell, un eufemismo que ella emplea dado que no alcanza el nivel de sueldo.

Pero todos estos éxitos del waterpolo femenino han llegado en una coyuntura económica muy adversa, precisamente en los países donde alcanzó mayor profesionalización.

Hace 10, incluso cinco años, a Pareja le hubieran ofrecido contratos muy suculentos en Grecia o Italia. «Tenían condiciones impresionantes. A las griegas [subcampeonas olímpicas en 2004 y campeonas del mundo en 2011] les regalaban administraciones de lotería y tenían sueldos vitalicios, pero ahora no es muy diferente a lo que tenemos en España. Todo está muy mal», explica la capitana de la selección, que ahora empieza a disfrutar de una repercusión mediática similar a la que gozaron en mejores épocas colegas italianas como Tania di Mario.

Pasaporte equivocado
En Inglaterra tendría un CAR sólo de squash
Un santiagués llamado Borja Golán pasea por su ciudad con su bolsa de deportes al hombro y nadie imagina que es uno de los mejores jugadores del mundo de squash. Para ello, tuvo que emigrar cuando apenas tenía 18 años a Inglaterra, el país en el que este deporte ha alcanzado un mayor nivel de profesionalización. «Allí aprendí lo que había que hacer para mejorar y ser profesional», cuenta.

Borja tiene que jugar en siete ligas europeas para complementar sus ingresos, algo impensable para un top 10 de un país como Inglaterra. «Allí tendría una estructura muy grande, con fisios, médicos y hasta un centro de alto rendimiento específico para squash, situado en Mánchester», explica Golán, que echa en falta los patrocinadores que tendría de ser inglés: «Por ejemplo, tuve una grave lesión de rodilla y me busqué yo el doctor para operarme. Cada vez que sufro una lesión tengo que buscarme la vida».

En cuanto a popularidad, no envidia a los jugadores malayos o egipcios, auténticos ídolos en sus países. «Yo no gano tanto dinero, pero al menos no me agobian», añade con buen humor este gallego, ganador de 29 torneos de la PSA, algo inédito para un español. «Pero estoy contento de vivir donde vivo, pese a todo».

Envidia de su gran rival japonés
En los pasados Europeos y Mundiales de patinaje artístico, Javier Fernández rompió el hielo para España. Logró por primera vez subir al podio —campeón de Europa y bronce mundialista— y convertirse en una de las figuras de este deporte, pero en su país apenas le conocen.

Vive en Toronto y antes lo hizo en Moscú, pero el joven madrileño explica que ahora «Japón es el lugar donde más seguidores tiene el patinaje artístico. Cuando voy allí, nos reconocen a los patinadores por la calle. En Rusia o Canadá no pasa», cuenta asombrado. Una sensación desconocida para un aspirante a medalla en los Juegos de invierno el año próximo, que imagina cómo sería su vida siendo japonés. «Saldría a la calle y la gente me reconocería, aunque no sé si eso me gustaría», matiza. «Tendría muchos más patrocinadores personales [actualmente no tiene ninguno] y no tendría que vivir fuera de mi país para poder entrenarme al máximo nivel, aunque muchos japoneses también salen fuera. Al menos tendría la opción», se lamenta.

De hecho, uno de sus grandes rivales, Hanyu, es su compañero de entrenamientos a las órdenes de Brian Orser, el entrenador canadiense: «Nos llevamos bien, sólo hay rivalidad el día de la competición».

Una pionera que viaja sola o con un único entrenadorSi fuera malaya o indonesia, potencias del bádminton, Carolina Marín sería una celebridad. La onubense, número 17 del ranking mundial, es la mejor jugadora española de una disciplina que apenas tiene tradición en nuestro país. Reciente ganadora del Grand Prix de Londres, Carolina recibe una beca por su quinta plaza en el Mundial, tras recibir en 2012 la ayuda ADO.

La española está haciendo historia en una disciplina que en Malasia, por ejemplo, ocupa varias horas de programación televisiva. «Allí los jugadores son conocidos y eso les permite lograr patrocinadores», dice. Carolina sólo tiene el apoyo de Yonex, la marca base del bádminton, mientras que los jugadores asiáticos tienen hasta cuatro espónsors. También la logística es diferente. Marín viaja sola o con uno de sus entrenadores, mientras que las selecciones de Malasia o Indonesia pueden llegar a desplazar a 25 personas, entre jugadores, técnicos y fisios.

En Corea viven de este deporte
El taekwondo es el deporte rey en Corea. Joel González, campeón olímpico, retrata la realidad del país asiático, muy diferente a la que vive en España. «Allí las empresas privadas meten mucho dinero en esta disciplina. Existe una Liga en la que Toshiba o Samsung tienen sus propios equipos y el deportista vive de lo que gana, incluso después de retirarse», asegura.

El catalán, que cobra 60.000 euros por el oro de Londres, apunta que no podría competir en Corea porque no ha nacido allí. «Cuando estuve allí, les pregunté si estarían interesados en fichar a un extranjero para su Liga, pero me dijeron que sólo es para coreanos. Hay otros países como Irán o Turquía donde se puede vivir muy bien del taekwondo. Por ejemplo, el turco Servet Tazegul, campeón olímpico, campeón del mundo y doble campeón europeo, es decir, que tiene casi el mismo palmarés que yo [Joel tiene un Mundial más], lleva ganado más de un millón de euros. ¡Imagínate! Es otra filosofía».

Una institución en el peso que se ha forjado su imagen
Cuatro veces campeón en los Juegos, David Casinos es una institución en el lanzamiento de peso paralímpico. Pese al avance en ayudas y facilidades de los últimos años, el valenciano admite que todavía queda camino por recorrer. «Hemos mejorado en muchas cosas y aumentó el apoyo a los deportistas paralímpicos, pero aún se pueden hacer más cosas», explica.

En la situación de crisis actual, David es casi un privilegiado porque tiene el apoyo de marcas (Toro Loco o Nutrisport) e instituciones como la Diputación de Valencia o el ayuntamiento de Moncada, entre otros. Sin embargo, Casinos apunta a otras potencias, como Brasil, que sigue invirtiendo en el deporte paralímpico. «Allí cuidan mucho a sus deportistas y veo cambios que en España se han parado con la crisis», asegura el atleta. «Las grandes marcas deportivas, por ejemplo, patrocinan a muchos deportistas brasileños, algo que en España es difícil».

Pero David apuesta por los avances: «Hace años era casi una utopía que un paralímpico entrara en un CAR en España y ahora es habitual que compartamos los mismos servicios que cualquier deportista».

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