Susana Rodríguez, la reina ‘Midas’ del triatlón una temporada más

La viguesa lleva invicta en competición internacional desde mayo de 2019. Este año con su guía Sara Löehr ha ganado el Mundial, el Europeo y cuatro pruebas más, a pesar de los problemas de salud que ha tenido.

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Susana Rodríguez junto a su guía Sara Löehr tras lograr un nuevo título mundial. Foto: Triathlon

Abril de 2019, Series Mundiales de Milán. Esa fue la última vez que Susana Rodríguez no ganó una prueba internacional de triatlón. A partir de ahí inició su supremacía en categoría PTVI (ciegas o con deficiencia visual) y ya lleva más de tres años imbatida, los dos últimos junto a su inseparable guía, Sara Löehr. Es la reina ‘Midas’, todo lo que ha tocado en las últimas cuatro temporadas lo ha convertido en oro.

Ha hecho sonar el himno español en 16 competiciones consecutivas -a excepción de un abandono en la Copa del Mundo en Funchal en 2019-, con tres títulos mundiales y la presea de oro en los Juegos Paralímpicos de Tokio como principales lauros. Un año más, ninguna rival ha podido arrebatarle el trono, y eso que ha tenido un curso complicado, con mucho desgaste físico y emocional, y con problemas de salud que casi le impiden acudir al Mundial. A pesar de los avatares, la gallega ha firmado otro año prolífico, con broche dorado en Abu Dabi.

En territorio emiratí también lidió con varios obstáculos para alcanzar la cima. En la víspera sufrió una caída cuando se encontraba en plena familiarización con el circuito y se golpeó la cabeza. “El día antes de la carrera tuve un traumatismo craneoencefálico leve que no tuvo mayores consecuencias por suerte, pero sí me generó bastante dolor de espalda y cefalea. La competición te anestesia un poco, aunque estaba tiesa”, confiesa la triatleta.

Durante la prueba tuvo que soportar golpes y patadas en el segmento de natación, pero demostró una vez más que su persistencia y ambición no tienen límites, y amarró su quinta corona mundial. Susana, que nació con albinismo y tiene una discapacidad visual grave, asegura que el de Abu Dabi ha sido de los campeonatos más complicados que ha ganado, “aunque también lo fueron el de Gold Coast (Australia) en 2018 donde hice una carrera perfecta junto a Paula García y el de Auckland (Nueva Zelanda) en 2012 con Mayalen Noriega, cuando ganamos por un margen estrecho”.

Con Sara Löehr ha encontrado a su media naranja, una guía con la que forma una pareja sólida e indómita, una deportista que le alienta en los momentos difíciles y le aporta seguridad y confianza. Debutaron en 2020 y ya acumulan 12 triunfos, entre los que relucen tres mundiales y el oro paralímpico. Ambas han impuesto su ley otra temporada más con un pleno de victorias, ya que también vencieron en el Europeo de Polonia, en las Series Mundiales de Yokohama y de Montreal, y en las Copas del Mundo de A Coruña y de Alhandra (Portugal).

A pesar del palmarés, la viguesa no es siente satisfecha del todo: “Estoy contenta por los logros, pero el Mundial no lo he conseguido de la forma que quería porque hay aspectos importantes que no se ven que fallaron en la última semana y mi objetivo es poder corregirlos. A 2022 le pongo de nota un 5, lo que veis es lo bonito, pero ha habido momentos muy duros para mí y, por tanto, no puedo darle una puntuación alta. He salvado la papeleta con unos muy buenos resultados, pero el bienestar es en realidad lo más importante”.

Este año también estuvo nominada a los premios Laureus, considerados como los ‘Óscars’ del deporte, galardón al que solo otros dos deportistas españoles han optado, el ciclista Javier Otxoa en 2007 y la nadadora Teresa Perales en 2009. “Conseguirlo algún año sería una auténtica locura, aunque no es algo que me obsesione porque no depende de mi trabajo. Hay deportistas que van a tener siempre más medallas que una triatleta que compite en una única prueba y creo que muchas veces pesa la cantidad de metales, ahí poco podemos hacer”, lamenta.

Lo que sí ha ganado es el premio ‘Supera Inclusión’ de Iberdrola por el proyecto ‘Capaces de todo’, del Club Deportivo Delikia, dirigido por ella junto a su también guía, Celso Comesaña. La intención es fomentar la práctica del atletismo y del triatlón en jóvenes con discapacidad mediante la formación en colegios y en asociaciones en Galicia, y con ello devolverle al deporte una parte de lo que le ha dado.

Tras unas merecidas vacaciones, Susana retomará ahora su labor como doctora en Vigo, sin dejar de mirar el calendario del próximo año, con la apertura del ranking clasificatorio para los Juegos Paralímpicos de París 2024. En rojo tiene marcado el Mundial en casa, en Pontevedra, aunque prefiere disfrutar de cada paso que dé en el camino. “Mi motivación es hacer lo que me gusta con el estupendo equipo que tengo cerca, sin eso no habría nada de lo demás. 2023 es ilusionante, me pondré interesantes objetivos deportivos y personales”, apostilla.

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