La segunda oportunidad de Gabriel Amado sobre el tapiz

El taekwondista extremeño vuelve a la competición tras año y medio en el cargo de seleccionador nacional. “Nunca he dejado de entrenar, lo echaba de menos”, dice. Su objetivo, clasificarse para los Juegos Paralímpicos de París 2024.

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El taekwondista español Gabriel Amado durante un combate.

Algo más de tres años. Una eternidad para alguien que lleva más de dos décadas dando patadas y golpes sobre el tapiz. 1.159 días después, Gabriel Amado se reencontraba con la competición internacional. El extremeño, uno de los pioneros del taekwondo adaptado español, vuelve a saborear sensaciones enfundado en el dobok. Tras año y medio en el cargo de seleccionador nacional, regresó en el Open de Turquía de febrero con un bronce. Quiere aprovechar esta segunda oportunidad y clasificarse para los Juegos Paralímpicos de París 2024.

A sus 41 años se ve con energía, hambre y ganas de continuar plantando batalla a los mejores en la élite. El de Navalmoral de la Mata (Cáceres) ha vivido en primera persona la expansión de este deporte en España. Practicaba natación, realizaba carreras de campo a través y jugaba al fútbol, pero se enamoró del taekwondo al descubrirlo en un gimnasio con 15 años. Ya había sufrido entonces el accidente con una máquina industrial de prensar cartones en la empresa de sus padres, por el que le amputaron el brazo derecho por debajo del codo.

Aquello nunca supuso un obstáculo en su día a día ni en el deporte. De hecho, sus inicios en el tatami fueron entrenando y midiéndose a gente sin discapacidad. En 2009 se enteró de que iba a celebrarse el primer Mundial y se puso en contacto con la Federación Española. En Bakú (Azerbaiyán) se estrenó con una plata. “Es la medalla más especial, le tengo más cariño, aunque para mí todos los campeonatos, haya conseguido o no resultados, han sido importantes por todo lo que he vivido en ellos”, apunta.

En su palmarés figuran tres metales en mundiales, un bronce europeo, un oro y cuatro bronces en torneos continentales, una plata en el Open de Las Vegas y un bronce en los IWAS World Games. Su última presea la cosechó en Turquía el pasado febrero en su vuelta al tapiz. Un bronce en categoría K44 -70 kilos. “En Estambul hicimos dos eventos, en el primero de ellos, en la Copa Presidente, perdí en mi primer combate. Pero en el siguiente me encontré con mejores sensaciones y más cómodo, y logré subir al podio”, cuenta.

No estaba presente en un evento oficial desde el pasado 4 de diciembre de 2019, en el Europeo de Bari (Italia). Llegó la Covid-19 y sus planes se vieron frenados. Perdió sus opciones de llegar a los Juegos de Tokio 2020 tras ser para Aythami Santana la única plaza de España en el preolímpico en Bulgaria. “Había programado entre ambos un combate de preselección, pero con la pandemia solo podía entrenar ante un muñeco y no era lo correcto que en esas circunstancias acudiese yo a un preolímpico. Así que hablé con el entrenador, Rafa Alcázar, y decidimos que fuera Aythami, que era el único que estaba entrenando”, confiesa.

Al final, el canario tampoco pudo clasificarse y en el bautismo del taekwondo en una cita paralímpica solo pudo estar el gallego Álex Vidal. “Me alegré por él, llevamos juntos desde 2009 y al menos uno de nosotros pudo estar en los primeros Juegos. Es un orgullo haber contribuido a ello. Es cierto que me quedé con ganas de ir, pero ya pasó y me centré en otros proyectos”, afirma.

Justo después de Tokio emprendió su aventura como seleccionador español, dirigiendo a Dalia Santiago, quien en poco tiempo se ha instalado entre las mejores del mundo en K44 +65 kilos. “Está trabajando muy bien, hizo un 2022 muy bueno. Junto a ella tenemos también a Joel Martín y a Lidia Costa, y ya está metido en el equipo Rachid El Hayani, un chico de 15 años que viene pegando muy fuerte. De mi etapa como entrenador me quedo con la experiencia y con lo que he aportado a los jóvenes que vienen empujando. Pero sé que puedo ayudarles más como competidor, ya que estoy con ellos dándoles caña en los entrenamientos”, asevera.

Gabriel Amado en el Open de Turquía en Estambul donde logró una medalla de bronce.

“Nunca he dejado de entrenar, pero echaba de menos esa sensación de competir, de estar entre los taekwondistas, de luchar en cada combate y de lograr éxitos para tu país. Desde la barrera veía que todavía podía estar en el tapiz con mis rivales, eso fue lo que me empujó a volver, también porque me faltaba un poco de motivación como entrenador. Ahora veo las cosas de forma distinta, ya no tengo ese agobio o presión de antes al afrontar los combates, voy más relajado, he madurado y me siento mejor, con más seguridad y con experiencia. Me ha venido bien estar año y medio fuera porque he visto cómo trabajan mis rivales y sé cómo debo afrontarlos”, asegura.

Amado, quien compagina deporte con la labor en su club entrenando a unos 200 alumnos, ya tiene marcado en rojo las próximas fechas en el calendario. Quiere ir con pasos firmes y acudir a todos los torneos posibles para puntuar lo máximo y subir puestos en el ranking. “Cada dos semanas iré al CAR de Murcia para entrenar con el equipo, que ahora tiene a Blanca San Cirilo como seleccionadora. Esta temporada tenemos Mundial en mayo e intentaré sacar medalla porque puntúa bastante al ser un G14, y también habrá Europeo en junio, algunos Grand Prix, una gira por Oceanía, los Juegos Europeos en Rotterdam y algún continental en Asia o en África”, comenta.

“El objetivo final es estar en París 2024, será difícil buscar la clasificación por ranking, pero es posible. Este año hay más de 500 puntos en juego, el sexto, que es el que marca la última plaza, tiene un centenar de puntos, así que se puede conseguir. Este año la idea es rodar y hacer todos los campeonatos posibles, y preparar el Preolímpico del año que viene. Lo daré todo por intentar clasificarme para los Juegos”, apostilla.

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